Progresa adecuadamente
04/09/2009
Ford renueva su monovolumen C-Max, que saldrá al mercado a mediados de 2010, bajo la plataforma del nuevo Focus, que verá la luz al final del próximo año. Producido en la factoría valenciana de Almussafes el nuevo modelo estrenará motores, que gracias a la tecnología Ecoboost permite reducir la cilindrada y el consumo sin disminuir las prestaciones.
Con un diseño mucho más fluido de líneas e inspirado en el estilo Kinetic desing que muestran sus hermanos de gama Kuga y S-Max, llaman la atención sus grandes ópticas, mientras capó y parrilla provienen de sus hermanos Mondeo y Fiesta. También destaca la amplia superficie acristalada, cuya luna delantera asciende hasta la mitad del techo.
Las primeras fotos oficiales de este monovolumen, rival directo del Opel Zafira y Citroën C3 Picasso, hacen referencia a la versión de cinco plazas. Más adelante – en torno a mediados de 2011 - y con una imagen más fiel a la mostrada por el concept car Iosis llegará la de 7 plazas, que entre otros aspectos contará con puertas correderas, al estilo del Mazda 5.
El Salón de Frankfurt será la puesta en escena del nuevo C-Max, un modelo que tomará la plataforma del nuevo Focus, por lo que seguramente incrementará sus cotas de longitud y anchura, además de su batalla. Ya desde la marca del óvalo quieren dejar claro que mantendrá el confort, espacio y habitabilidad de su antecesor.
Texto: Bienvenido Alcántara
De relevancia
Destacamos: El nuevo C-Max incorporará bajo su capó delantero un nuevo motor de gasolina 1.6 de inyección directa
El nuevo C-Max también se aprovechará de la última tecnología de la gama Ford, sobre todo en cuanto a mecánicas se refieren, ya que el nuevo C-Max estrenará un nuevo concepto de motores con tecnología EcobBoost, que se sirven de la inyección directa de gasolina y la turbo propulsión para desarrollar una potencia similar a anteriores motores de gasolina de mayor cubicaje reduciendo la capacidad el número de cilindros en el bloque. En concreto estrenará un nuevo motor de gasolina Ford EcoBoost 1.6 litros de inyección directa.
La alimentación por inyección directa ha permitido una mejora del efecto turbo lag o lo que es lo mismo, una disminución del tiempo trascurrido desde que pisamos el pedal del acelerador hasta que aumenta la presión de la sobrealimentación. Gracias a ello obtenemos una mejor capacidad de respuesta.
La aplicación de dicha tecnología también contribuirá a una reducción del consumo respecto a motores de similar potencia que podría cifrarse entre un 20 y un 30 por ciento, aparte de una reducción en 15 por ciento de las emisiones contaminantes.
El mencionado propulsor se ha desarrollado para rendir entre 120 y 180 CV. Lógicamente tampoco faltarán las eficaces versiones diesel TDCi de 1.6 y 2.0 litros, que mostrarán mejoras tanto en rendimiento como en eficiencia.
Los propulsores irán asociados a cajas de cambio manuales de cinco o seis velocidades, aunque también se contempla llevar en opción la caja de cambios automática de doble embrague PowerShift.