Testarossa (1984) Un mito, un sueño...

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Tras años de austeridad, el 2 de octubre de 1984 marca el debut mundial de un mito de los GT. Bajo el arriesgado nombre de Testarossa, el afamado vehículo contribuyó a ensalzar la leyenda de la casa de Maranello.

Un Gran Reserva que ha ganado con los años
Inspirado
en los prototipos de competición que la FIA calificaba como Grupo C -que permitía mayores libertades de diseño y muy pocas restricciones-, el Testarrosa vino a ser el sustituto del 512BB. En realidad fue una evolución, sobre todo en la carrocería y parcialmente en la mecánica. Portaba una imagen mucho más agresiva que su antecesor, obra de todo un maestro en estas lides, como era Pininfarina. Su estética así lo demuestra con su esbelta parte trasera, como si de un Fórmula Uno se tratara. Propio de él es el desplazamiento hacia atrás de las tomas del aire procedentes de los radiadores del agua, en contrapunto con un frontal muy bajo,que crea un efecto suelo.

Son precisamente estas tomas de aire las que le permiten lograr un mayor apoyo aerodinámico. Aunque su perfil más característico es el lateral, donde las tomas de aire antes mencionadas arrancan en las puertas y se van alargando hasta culminar en la base de la zaga, justamente en los abombados pasos de rueda que acogen unos neumáticos posteriores muy generosos en dimensiones. Precisamente, los neumáticos presentan diferente sección en ambos trenes, 225/50 VR16 delante y 255/55 VR16, detrás. Tampoco pasa desapercibida la parte superior de la zaga, con una inconfundible parrilla horizontal, que tiene por finalidad refrigerar el aire caliente proveniente del motor.

El nombre y su historia
Su nombre, que tanto llama la atención, tomó la matriz de la denominación Testa Rossa, que se aplicaba a los bólidos de carreras de la Casa de “Il Cavallino de los años 50”, por portar el color rojo hasta debajo de la chapa. Incluso estaban pintadas con pintura granulada las tapas de las válvulas.

La denominación se comenzó a instaurar con el 500 Testa Rossa de 1956 (cuyo significado en castellano era “Cabeza Roja”) y siguió con el 250 Testa Rossa de 1958-1959.
Posteriormente, los dos términos se Fusionaron bajo el término de Testarossa en los modelos fabricados durante la década de los 80. Lo único que estaba pintado en color rojo era la parte superior de los conductos de aire.

Gran Turismo
No podemos obviar que este Ferrari es también un Gran Turismo (GT), ya que la situación de los radiadores en los laterales facilita poder contar con un mayor espacio para el equipaje bajo el capó delantero, además de otro más pequeño tras los asientos delanteros.




Indudablemente, el Testarossa es uno de esos coches cuya personal imagen exterior se transmite a un interior que enamora por los cuatro costados. Los asientos de este biplaza, que no son un alarde en espacio para sus ocupantes, están realizados en piel y muestran un corte elegante y deportivo. Todo está cuidado al detalle, hasta el panel del cuadro de instrumentación, el cual muestra unos indicadores de fácil lectura y un cuadro de relojes con el incandescente “color rojo” en sus correspondientes indicadores.

Aunque la gran joya de este Ferrari la encontramos bajo su capó trasero: un motor 12 cilindros  “boxer”, es decir, en caja con los cilindros contrapuestos y con dos árboles de levas por bancada y cuatro válvulas por cilindro. Es todo un portento mecánico que es capaz de proporcionar al Testarossa una potencia de 390 caballos a 6.300 rpm, suficientes para hacerle despegar casi del asfalto a 290 km/h.
Con respecto a la carrocería, el suelo es de aluminio reforzado y, al igual que los paneles del habitáculo y los montantes, se encuentra soldado a los tubos. Las suspensiones son independientes a las cuatro ruedas y cuentan con brazos triangulares superpuestos.


El 2 de enero de 1992, con motivo del Salón de Los Angeles, llegaría finalmente su sustituto, que se convertiría en otro mito y que conservó con ligeros retoques la ingeniosa estética del Pininfarina. Hablamos del también célebre 512TR.


Texto: Bienvenido Alcántara
Fotos: Víctor M. Gascón

1 comentarios de nuestros usuarios

#1   Ernesto Paris  03/12/2011 | 0:09

Es mi Ferrari favorito... De tener la posibilidad de tener un cavallino, sería el testarossa o el 512TR. Con la situación como esta, necesitare un tio rico que me herede lo necesario, es decir, dinero. Jajajajajajajaja. Saludos

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