Lujo francés 23/08/2010 - Prueba
El Citroën C5 fue presentado en su momento por la propia marca como un automóvil que aúna el carácter francés con la calidad de la ingeniería alemana. Este coche ha sido diseñado, proyectado y fabricado en suelo galo, no obstante, por primera vez en mucho tiempo, en la marca del doble chevrón han ido más allá de lo habitual. Con el excepcional C6, Citroën demostró que se podía proponer cualquier reto y cumplirlo con un 10 sobre 10. No en vano, en el pasado la marca había creado automóviles de excepción con una tecnología y un diseño tremendamente avanzados a su respectivo tiempo como por ejemplo el Traction conocido como Pato o el DS popularmente apodado Tiburón.
La nueva generación de C5 supone un salto cualitativo muy importante. Otros modelos recientes como el DS3 refuerzan esta apuesta por la calidad. Un imponente diseño y unos acabados de primer nivel son las claves del éxito de esta berlina francesa. Además, gracias a sus dimensiones colosales con una carrocería que mide casi 4,8 metros de largo ofrece un amplio y confortable habitáculo. Un automóvil ideal para llevar a cabo largos viajes en familia.
Texto y Fotos: Narcís Reixach