Llega al mercado español este impactante coupé biplaza, un original modelo que conjuga un diseño nada convencional con un propulsor V6 de 3.2 litros, el mismo motor que ya equipara al Mercedes Slk 320. Un fruto más del trabajo conjunto del consorcio Daimler-Chrysler.
Desde que se mostró el primer prototipo en el Salón de Detroit en 2001, han tenido que transcurrir dos años para la aparición definitiva del en las carreteras. El deportivo de Chrysler quiere su porción de tarta en un nicho de mercado reducido, el de los coupé biplaza. De hecho, la marca aspira a vender tan sólo unas 50 unidades en España en lo que queda del año y 125 durante 2004.
Bajo una imagen imponente, muy parecida a la de su prototipo, el luce un diseño indudablemente innovador. La vistosa nervadura de su alargado capó, la parrilla central Cromada coronada por el emblema alado de la marca, los grupos ópticos bifocales... todos son elementos que le confieren un aspecto elegante y a la vez original.
El lateral del coche también resulta llamativo, con sendas branquias laterales tras los pasos de rueda delanteros. De estas voluminosas branquias parte una nervadura cóncava que cruza todo el lateral y se convierte en convexa en su parte final, acentuando el borde de las aletas traseras y los grupos ópticos traseros.
También sorprende gratamente su abultada zaga, con unas remarcadas líneas muy singulares, de cierto aire retro, aunque también vanguardista. Tampoco faltan los detalles de corte deportivo: su línea alta de cintura, las salidas dobles de escape situadas en posición central y su alerón central plegado en la carrocería, que se despliega cuando circulamos por encima de los 100 km/h.
El juego de neumáticos no desentona, con distintas dimensiones en los dos trenes (225/40 ZR 18 delante y 255/35 ZR 19 atrás), donde se integran llantas de siete radios, de 18 y 19 pulgadas respectivamente.
Un motor con experiencia
Este sugerente coupé se ensambla en la planta alemana del carrocero independiente Karmann y también porta mecánica germana. En concreto, hereda el motor que ya equipa el Mercedes Slk, un fiable 3.2 litros de seis cilindros en V y tres válvulas por cilindro, situado en posición delantera longitudinal. La potencia máxima es de 218 CV a 5.700 rpm y el par motor, atrayente también, llega a 310 Nm en las 3.000 vueltas. Además, hay dos opciones para el cambio, manual de seis velocidades y secuencial de cinco marchas con ?Autostick?.
El resultado en prestaciones salta a la vista. El puede pasar de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 245 km/h.
En nuestra primera toma de contacto nos sorprendió el fino bramar del motor a través de su escape central.
El mencionado propulsor, tomado del Mercedes-Benz 320, transmite una potencia Lineal en toda la gama de revoluciones, con un empuje y unas prestaciones francamente notables. Manejo sencillo el de la caja de cambios automática con función secuencial ?autostick?, con un escalonamiento que permite exprimir toda la potencia, sin necesidad de subirlo de vueltas demasiado.
El chasis es bastante rígido y está unido a una suspensión no demasiado dura, que presenta un esquema independiente de paralelo deformable, con resorte helicoidal y barra estabilizadora en ambos ejes. Se ha logrado un punto intermedio en el tarado de muelles y amortiguadores, que hace que el vehículo sea firme en la conducción deportiva.
Noble y neutro en los virajes más bruscos, hay que provocarle mucho para perder motricidad, aunque el control de estabilidad siempre estará ahí, para ejercer su función.
El conjunto se completa con una dirección suave y precisa, unos neumáticos de generosas dimensiones que ofrecen un buen comportamiento en asfalto seco y un sistema de frenos que obtiene buena nota, por su aguante y tacto preciso.
Práctico hacia dentro
Acertado diseño y sugerente estética en el interior, con una configuración simétrica de las dos plazas, que prima el confort de sus ocupantes y con un puesto de conducción muy regulable y de buena sujeción. Evidentemente, no estamos en un CLK y eso se nota en la Calidad de los acabados. Los guarnecidos y materiales mantienen el tipo, aunque es censurable la consola central de plástico con acabado metálico.
La consola está bien distribuida e integra las dobles salidas de aire, los mandos del climatizador y el sistema de audio (radio RDS con lector de CD, amplificador de seis vías y 240 watios). Bajo éste, se encuentran los interruptores de las luces de emergencia, la calefacción de los asientos y los controles de estabilidad y de tracción, así como el cierre centralizado. En la parte inferior acoge un práctico portavasos, los mandos de los elevalunas eléctricos y de los espejos retrovisores exteriores. Por último, decir que estamos ante un coche para viajar ligero de equipaje, pues accedemos al maletero de 215 litros a través de un estrecho portón trasero.
No falta casi nada
El sólo deja como opción la pintura metalizada (685 euros). Contamos, pues, con muchos elementos de serie: el climatizador de doble zona con control semiautomático, los asientos de cuero regulables eléctricamente, el control de velocidad de crucero, los faros antiniebla, el volante de cuero, los airbags frontales para conductor y acompañante, el ABS, el asistente a la frenada de emergencia, el control de tracción y el control de estabilidad. Y, por supuesto, tampoco faltan el cierre centralizado, la alarma antirrobo o el inmovilizador electrónico del motor. El precio de salida es de 44.930 euros, en este caso con cambio manual, y puede alcanzar los 46.615 euros si optamos por el automático secuencial de cinco velocidades.
Texto: Bienvenido Alcantara