El Matiz de segunda generación aterriza en el mercado español con sustanciales mejoras en habitabilidad,
Calidad de acabado interior, rendimiento de los motores y comportamiento. Con ello, este pequeño urbanita gana en atractivo en muchos aspectos.
2005 parece ser el año de los utilitarios con propuestas como el Aigo de Toyota, el C1 de Citroën o el 107 de Peugeot, a los que se suma el coqueto Matiz de Chevrolet. En este sentido y para hacer frente a un segmento cada vez más competitivo, la marca perteneciente a General Motors pone en el mercado su exitoso Matiz con vistas a recuperar el liderato del segmento A. Para ello regenera el benjamín de la marca con un acertado “restyling”, que afecta al frontal (con capó de nuevo diseño), así como a la totalidad de los grupos ópticos.
Los cambios continúan con un chasis que, aunque mantiene la longitud de su antecesor (3.495 milímetros), incrementa en 15 milímetros su altura (1.500) y en 5 milímetros su distancia entre ejes hasta alcanzar los 2.345 mm. En la elaboración de este nuevo bastidor se han utilizado aceros de alta resistencia y de reducido peso, con el objetivo de mejorar la estabilidad, según afirman desde Chevrolet, que han permitido una reducción del peso de la carrocería en 13 kilos. También ha contribuido a la mejora del confort en marcha, los nuevos soportes McPherson del tren delantero, que en lugar de ir atornillados se encuentran soldados al chasis. Mientras, para aumentar la agilidad del mismo y hacerlo más preciso, sobre todo en las carreteras viradas, se ha optado por cambiar en el tren trasero el anterior eje rígido por una barra de torsión.
Vistosidad interior Tras cruzar el umbral de este Matiz, en nuestra toma de contacto, accedemos a un habitáculo que también muestra cambios considerables. Para empezar, el salpicadero presenta un diseño más vistoso. Ahora cuenta con cuatro salidas de aire circulares, mientras que el detalle más significativo lo encontramos en la división de los distintos indicadores en dos paneles. De esta manera, se sitúan sobre el volante las distintas luces de los testigos, para que puedan ser visualizadas por el conductor. Mientras, en la parte superior de la consola central se sitúan los relojes correspondientes al velocímetro, cuentarrevoluciones e indicador del nivel de combustible –para que puedan ser visualizados por el resto de ocupantes-. Las mencionadas esferas se presentan ahora en tres colores –azul, verde o naranja- en combinación de las cinco tapicerías disponibles y de los diez colores exteriores de la carrocería. Las mejoras llevadas a cabo en el nuevo Matiz y enfocadas a hacer un interior más atractivo, afectan también a los materiales plásticos, que muestran ahora un tacto más duro y un mejor ajuste entre las piezas.
A pesar de haber incrementado su batalla, el benjamín de la gama mantiene prácticamente la habitabilidad de la anterior generación. De este modo, y a pesar de contar con una buena altura delante, los ocupantes seguirán contando con poco espacio libre para las piernas entre las plazas, lo que hace que rocemos con suma facilidad la consola o las puertas. Detrás, y a pesar de ser un vehículo homologado para tres pasajeros, es más aconsejable transportar a dos, pues a pesar de contar con una altura y espacio para las piernas más que correcto, su escasa anchura así lo aconseja.
No ocurre lo mismo en el caso del maletero, que ha visto acrecentar su capacidad de forma considerable. De esta manera, incrementa su volumen hasta alcanzar los 170 litros (104 litros la anterior generación). La modularidad que ofrecen los asientos traseros, abatibles en proporción 60/40, permiten aumentar la capacidad de carga hasta los 845 litros.
Más prestaciones y menos consumo Al igual que en su antecesor, la gama de mecánicas se compone de dos motores de gasolina de 0,8 y 1,0 litros, que han visto aumentado su potencia en cuatro y tres caballos respectivamente.
El primero se trata de un tres cilindros con 796 cc de 52 CV, mientras el segundo, es un cuatro cilindros de 995 cc de 66 CV. Aunque ambos han recibido mejoras de cara a cumplir la norma de emisión Euro4, así como a reducir el consumo.
En este sentido, las dos mecánicas incorporan elementos nuevos, como balancines de rodillos en la distribucción para reducir las fricciones. Elementos que unido a la mejora del coeficiente aerodinámico (que pasa de 0,39 a 0,34 Cx) y a la reducción del peso del conjunto (172 kg), hacen que el gasto de combustible en ciclo combinado descienda de los 6,1 a los 5,2 litros a los 100 kilómetros en el caso del motor de 0,8 litros. Para situarse de 6,4 a 5,6 litros en el motor de 1,0 litros.
Asentado en la carretera Sobre la carretera ambas mecánicas cuentan con una buena respuesta al acelerador si tenemos en cuenta su potencial, mientras los dos otorgan la potencia de manera muy
Lineal sin tener que obligarlos a ir
Altos de vueltas. Tampoco son nada ruidosos, ni siquiera la carrocería peca de transmitir al interior ruidos molestos que dificulten el confort de la marcha.
Tanto una mecánica como otra se encuentran asociadas a una caja de cambios manual de cinco velocidades de largos desarrollos, aunque de tacto suave.
Respecto a su comportamiento dinámico, el Matiz da muestras de ir más asentado en esta nueva generación, sobre todo en la zona de curvas, donde se muestra más estable y seguro, gracias a la introducción de la barra de torsión y al aumento de la rigidez del chasis. Por otro lado, la gran ciudad le sirve para desenvolverse como pez en el agua, dado su reducido tamaño y la manejabilidad que le otorga su recudido radio de giro (9,2 metros).
Por lo demás, nuestro protagonista cuenta con tres niveles de equipamiento S, SE y SX. El primero va destinado a la versión más básica, es decir la que porta el motor de 0,8 litros, que incluye como parte de su equipamiento ABS, doble airbag, cinturones de seguridad con tres puntos de anclaje, cierre centralizado, elevalunas eléctricos y equipo de audio con CD. Mientras, la versión SE añade regulación en altura de los asientos, además de la posibilidad de elegir el color de fondo de los relojes indicadores. Por último, el acabado más elevado, SX, suma los faros antiniebla, el aire acondicionado, los raíles sobre el techo, el spoiler trasero, la dotación de seis altavoces y algunos elementos del interior en simil titanio.
Texto: Bienvenido Alcántara