Devorador de kilómetros y curvas
05/11/2008 - Prueba
Existen automóviles en los que el mero hecho de conducirlos resulta tan entretenido como practicar un deporte, entregarse a un hobbie o disfrutar con cualquier afición. El BMW 335d Coupé con cambio automático es uno de ellos. A menudo el trayecto es un mero recorrido de debe cubrirse pero con este coche se convierte en algo tan gratificante como llegar al destino y visitarlo. La combinación de factores que convierten al coupé de la Serie 3 en una herramienta de diversión y entretenimiento se da especialmente en esta versión, equipada con cambio automático de seis velocidades de serie y sobre todo con el potente motor diésel de seis cilindros en línea y tres litros de cubicaje que desarrolla 286 CV de potencia y… ¡580 Nm de par!.
Combinado con un tarado de suspensión bien calibrado y la tradicional tracción trasera de los deportivos de la firma muniquesa, el resultado al volante son unas sensaciones de conducción intensas y muy primarias, como sentir la potencia que empuja desde atrás, conducir en una posición baja, más cerca del suelo de lo que suele ser habitual, notar las trazadas en una dirección rápida y que “lee” la carretera e interpreta perfectamente las órdenes del conductor y, especialmente, experimentar la contundencia e inmediatez de la respuesta de su motor ante la menor insinuación sobre el pedal del gas.
Texto y Fotos: Narcís Reixach