También con cambio de doble embrague
19/11/2008
Audi será la primera marca del Grupo Volkswagen en incorporar la nueva caja automática secuencial de doble embrague y siete velocidades a un modelo de corte deportivo y altas prestaciones. En concreto, el nuevo S3 (de 265 CV) será el elegido para el estreno de esta nueva transmisión, derivada del DSG de siete marchas que equipan otros modelos de VW. La novedad radica en que este cambio, denominado S-Tronic en Audi, hasta ahora soportaba un par máximo de 250 Nm y ahora tolera ya una fuerza de hasta 350 Nm, lo que ha posibilitado su incorporación al compacto deportivo de la firma de los cuatro aros.
Con esta caja, las prestaciones del Audi S3 –que monta un propulsor 2.0 TFSI de 265 CV y tracción a las cuatro ruedas–, se ven ligeramente mejoradas y su confort y rapidez, también son ahora mayores. Acelera de 0 a 100 km/h dos décimas de segundo más rápido: 5,5 segundos, en lugar de los 5,7 que emplea la versión con cambio manual (y 5,6 en vez de 5,8 en el Sportback).
Al igual que las otras versiones, su velocidad máxima continúa limitada electrónicamente a 250 km/h. Por lo que se refiere al consumo, los registros son algo más favorables: reduce el gasto de carburante en 0,16 litros por cada 100 km, con lo que pasa de tener una media de 8,4 a 8,3 l/100 km (en el caso del A3 tres puertas) y de 8,5 a 8,4 en el caso del Sportback. Las emisiones contaminantes se reducen ligeramente en una proporción similar, descendiendo desde los 198 gr/km de CO2 hasta los 195.
La nueva caja de siete marchas debutó recientemente de la mano del Golf DSG 7 velocidades y se caracteriza por sus reducidas dimensiones y peso respecto a la DSG de seis marchas. Ello se debe a que la inicial (que se estrenó en 2003 en el Audi TT 3.2 V6 quattro de 250 CV) emplea dos embragues multidisco bañados en aceite mientras que la nueva de siete es de refrigeración en seco. El secreto de su rapidez y eficacia se debe a su configuración: “dos cajas en una con un embrague cada una”, uno para las marchas pares y el otro para las impares y la marcha atrás. De esta forma, funciona con dos marchas engranadas a la vez y sólo necesita desacoplar un embrague y acoplar el otro para que el cambio de marcha se realice, de forma muy suave –casi imperceptible– y sin que comporte pérdida de tracción.
Texto: Narcís Reixach