Grande en lujo y dinamismo 03/05/2010 - Prueba
De las grandes berlinas de lujo y representación se suele tener la concepción (en ocasiones justificada) de que se trata de vehículos lentos, pesados, ostentosos y demasiado tradicionales en sus formas y su filosofía. Sin embargo, el nuevo A8 no podría encontrarse más lejos de esa definición. Es justo todo lo contrario. Tanto la versión objeto de la prueba, con un motor V8 de gasolina, como su alternativa diésel, también V8, ofrecen el comportamiento más ágil y dinámico de la categoría de las grandes berlinas de lujo. La contribución del Audi Drive Select es definitiva en su comportamiento, logrando transformar un confortable y selecto sedán de más de cinco metros de largo en un liviano y dócil turismo. De todos modos, es la combinación de este dispositivo con una impecable y afinada dirección, con la transmisión integral quattro de Audi, con el sistema de fabricación de su carrocería de aluminio ligero (Audi Space Frame) junto a una larga lista de tecnologías las que hacen posible el milagro de viajar plácidamente con todas las comodidades o “volar” sobre el asfalto con un comportamiento envidiable propio de un auténtico deportivo.
En el interior, la sofisticación toma cuerpo en la calidad extremadamente cuidada de todos los materiales, componentes, revestimientos y remates del coche. Contemplando todos sus detalles y palpando sus superficies, es evidente que una realización tan meticulosa sólo puede alcanzarse gracias a un proceso artesanal y muy meticuloso de ensamblado y finalización como sólo Audi puede lograr. A nivel de tecnologías telemáticas, el A8 vuelve a ser una referencia gracias a dispositivos tan evolucionados como la incorporación de Google Maps en su sistema de navegación, gracias a la conexión móvil a Internet, o el evolucionado MMI Touch, con una pantalla táctil que permite escribir con el dedo las letras que configuran una dirección.
En suma un en verdadero trasatlántico de superlujo (cuesta cerca de 100.000 euros) que además de resultar emblemático por su imagen, los valores que transmite y la calidad que atesora, logra proporcionar unas sensaciones dinámicas extraordinarias, ya sea como pasajero o al volante.
Texto y Fotos: Narcís Reixach