Dócil, deportivo y elegante
21/07/2009 - Prueba
La inclusión de la letra S ante cualquier denominación de la gama Audi es sinónimo de deportividad. Una deportividad “agradable”, relativamente dócil y nada radical (para eso ya están los brutales RS). En el caso del S5, la combinación de una carrocería de diseño espectacular y un motor V8 configura un binomio casi perfecto. A ello hay que sumar la tracción integral quattro así como un tren de rodaje configurable que permite sacar todo el jugo al avanzado bloque de 8 cilindros. El resultado es un cupé –en Audi prefieren llamarle Gran Turismo– con pocos rivales en el mercado y que, además, cuenta con cuatro verdaderas plazas para adultos y un maletero de capacidad más que buena. De esta forma, el S5 no renuncia a ningún tipo de recorrido. Tan válido es para afrontar placenteros viajes de larga distancia a buen ritmo como para afrontar una divertida carretera de curvas o incluso realizar alguna escapada a circuitos donde aprovechar todo su potencial.
Texto y fotos: Narcís Reixach