Equilibrio de estilos
05/03/2010 - Prueba
La firma de los cuatro aros se ha atrevido, tras cosechar un notable éxito y una cálida acogida con el lanzamiento del A5, a desarrollar una variante que mejorase tanto la capacidad como la comodidad de su flamante cupé. Experto en desarrollar versiones más versátiles sólo con un discreto crecimiento de su longitud, Audi ha aplicado la fórmula Sportback (ya empleada en el Audi A3 Sportback) para el A5. El resultado es un interesante ejercicio creativo con el que además de superar las limitaciones estructurales propias de los cupés, se logra mantener la personalidad de su diseño y su estilizado perfil.
El gran mérito de los diseñadores de la firma del Grupo VW ha sido combinar en una carrocería de forma armónica y equilibrada la elegancia de un cupé con la comodidad de un familiar. A nivel práctico, esta versión ofrece cotas muy razonables para una utilización diaria con todas las garantías de espacio, confort y capacidad de carga deseables para un turismo, si pasamos por alto el hecho de que está homologado sólo para cuatro ocupantes.
Superado el freno que supone para muchos usuarios prescindir de una plaza, el A5 Sportback cuenta con cuatro puertas, un amplio portón posterior de acceso al maletero y 480 litros de capacidad ampliables a 980 abatiendo los asientos traseros, lo cual está francamente bien para un vehículo de sus características, de orientación deportiva e imagen muy dinámica.
Si el A5 puede presumir de un atractivo estético arrebatador por su emocionante perfil, su elegante presencia y sus rasgos limpios, sencillos y puros, el Sportback –tercera carrocería de la saga tras el A5 y A5 Cabrio– no se queda muy atrás en este aspecto y se sitúa muy por delante en practicidad para el uso diario.
Texto y Fotos: Narcís Reixach