Abiertamente deportivo
03/02/2009 - Prueba
Hace menos de un año que rueda por nuestras carreteras pero podía haberlo hecho mucho antes si los responsables de la marca se hubieran decidido a “abrirlo”. Lo cierto es que la modificación estructural es considerable pero fácilmente asumible para un fabricante como Audi y un modelo con semejante volumen de ventas como el A3.
El potencial de este modelo practicable hubiera sido mucho mayor de haber aparecido al mismo tiempo o poco después que la variante “convencional” del A3. La versión Cabriolet ha llegado cuando la competencia en el segmento de los compactos es feroz y tras haberse popularizado casi en exceso la moda de los coupé-cabrio. Quizás por ello y para no transformar demasiado la esencia del diseño del A3, los responsables de la firma de los cuatro aros se han decantado por dotarlo de una capota textil en lugar de un techo duro retráctil. Con ello el A3 se ahorra los complejos, costosos y pesados mecanismos de apertura y cierre mediante secciones fijas metálicas. La adopción de estos sistemas suele acarrear habitualmente modificaciones en la inclinación del parabrisas o en el diseño de la parte trasera para alojar los componentes electrohidráulicos que abren y cierran el techo.
Texto y fotos: Narcís Reixach