Competición en las venas
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El vehículo británico es un deportivo en estado puro, con un motor potente y tracción trasera, asociado a una rápida caja de cambios manual de seis velocidades. El motor cuenta con una cilindrada de 5,9 litros y 12 cilindros en V. Su potencia máxima se cifra en 517 CV que se alcanzan a las 6.500 rpm. Estos números nos indican que el DBS es más potente que el DB9 y algo menos salvaje que el Vanquish S (528 CV).
Aston Martin indica que este auténtico coupé biplaza tiene un peso de 1.695 kilogramos, 55 kgs., menos que su hermano el DB9. Esta reducción se debe a que la firma británica ha empleado nuevos materiales más resistentes pero menos pesados tales como la fibra de carbono, presenta en el capó y en las zonas laterales del vehículo.
Las llantas de aleación que monta de serie son de 20 pulgadas, bajo las cuales se esconden unos frenos de disco carbocerámicos ventilados de 398 mm. Estos frenos también hace que el peso total de vehículo sea menor (12,5 kgs menos, según Aston Martin).
A todos estos datos hay que añadir unas suspensiones labradas en los circuitos con un sistema de amortiguación adaptativo. El DBS es un vehículo cuyo hábitat natural debemos encontrarlo en los circuitos, pero que también lo podremos ver, por fin, en carretera abierta, siendo su “segunda casa” las zonas más viradas de los puertos de montaña.