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Qué mejor placer que disfrutar a cielo abierto con estos dos roadster de imágenes marcadamente deportivas, propulsores que llegan e incluso superan los dos centenares y medio de caballos, con los que trasladar su dinamismo visual a prestaciones efectivas y unos bastidores que hacen sentir unas cualidades dinámicas a imagen y semejanza de lo que sus respectivas estéticas insinúan
Nuestros dos protagonistas son dos estilos de automóviles ligados a sus marcas correspondientes y no unas versiones corrientes al uso, ya que ambos desarrollan potencias por encima de los 200 caballos. Ambos presentan características inherentes que embrujan nuestros cinco sentidos: desde que comenzamos a admirar sus respectivas líneas y oímos el rugido de sus mecánicas hasta que saboreamos sus inolvidables comportamientos, olemos la piel de la que están realizadas su tapicerías o tocamos las palancas de sus cambios manuales que nos trasladan a otras dimensión… la de la sensaciones a cielo abierto.
Con la entrada del Spider, Alfa Romeo reinterpreta su Idea más clásica del roadster en uno de esos vehículos que hacen recordar aquellos descapotables con los que disfrutamos de largos paseos a su volante. Derivado del Brera, comparte toda la personalidad de éste realizando con éxito la conversión a descapotable.
El contrapunto al modelo italiano se encuentra en el S2000, un modelo tan espartano en su elaboración interior, que prácticamente abandona cualquier artilugio electrónico de última generación, que distraiga en exceso nuestra conducción, aparte de incrementar kilos a su esbelta figura. Robusto y con un motor de dos litros capaz de plantarle cara a su rival, este roadster nipón es el coche Ideal para soltar adrenalina, pues se muestra tan indomable como efectivo en su comportamiento. Leer +
Texto: Bienvenido Alcántara/Fotos: Álvaro Jiménez
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