La protección, el primer paso 30/07/2010 - Noticia del Sector
Todos podemos sufrir un accidente en carretera; por nuestra culpa, la de otros o por factores imponderables. Nadie está a salvo de ellos, pero podemos aprender a comportarnos del mejor modo posible en esa crítica situación para no provocar otro accidente, ayudar a los que lo han sufrido o simplemente, para no tener problemas con las compañías aseguradoras. Aquí os dejamos una pequeña guía de consejos, que esperamos os ayuden en esa situación.
Accidentes con víctimas
Si te encuentras con un accidente con víctimas lo más importante es seguir el protocolo PEAS: Proteger, Evaluar, Alertar y Socorrer. De hacer bien las cosas dependerá que el accidente no empeore y que se salven vidas.
Lo primero que hay que hacer es protegernos nosotros, a los accidentados y al resto de los usuarios parando de un modo seguro, dejando nuestro vehículo donde no estorbe, saliendo del coche con el chaleco reflectante, colocando los triángulos de emergencia y quitando la llave de contacto de los coches implicados en el accidente.
Después hay que evaluar la situación, comprobando si hay víctimas, cuantas y en qué estado están.
La tercera fase es alertar a las autoridades llamando al 112 y detallando el lugar del accidente.
Por último, hay que intentar socorrer a los implicados. Es bueno hablar con ellos para transmitirles tranquilidad, pero nunca hay que moverlos (podríamos agravar sus lesiones y dejarles en una silla de ruedas para toda la vida), ni darles ningún líquido o alimento. Si están inconscientes, hay que comprobar si respiran o si tienen dificultades para hacerlo. Y si hay motoristas implicados, jamás hay que quitarles el caso o dejar que lo hagan ellos.
En el caso de que seas tú mismo el implicado, además de lo dicho, intenta autoevaluarte y salir del coche lo antes posible, para señalizar el accidente y que otros vehículos no se ven implicados. Si has volcado y el coche está dado la vuelta, antes de soltarte el cinturón apoya con fuerza tus brazos en el techo para amortiguar la caída, ya que mucha gente se ha roto el cuello al golpearse la cabeza. Aunque te encuentres bien, una vez la situación esté controlada siéntate y espera a la ayuda médica para que te exploren a fondo. Desgraciadamente, mucha gente ha fallecido media hora después de un accidente por lesiones internas como la rotura del bazo.
Accidentes sin víctimas
En la inmensa mayoría de los accidentes no hay víctimas, sino “sólo” daños materiales. En este caso lo primero también es aplicar la P (Proteger) del anterior protocolo. Después, hay que tomar nota de los datos personales del conductor contrario y su vehículo. Y no está de más fijarse si se encuentra bajo los efectos del alcohol o las drogas, en cuyo caso lo mejor es llamar a la policía para que le hagan pruebas y levante un atestado.
Si los dos conductores están de acuerdo en las causas del suceso, hay que rellenar la Declaración Amistosa de Accidente, completando todas sus casillas del modo más detallado posible (es muy importante el dibujo del accidente y las zonas dañadas de cada vehículo). Hacer este parte es beneficioso para ambas partes, pues acelera la futura reparación y cobro por parte de la aseguradora. Hay que recordar que si el pago se retrasa más de tres meses, podemos exigir la indemnización con intereses (el interés legal del dinero incrementado en un 50%).
Si los conductores no están de acuerdo, hay que pedir los datos personales y teléfono de los posibles testigos, además de llamar a la policía para que levante un atestado y determine culpabilidades. Y si hubiera que emprender acciones judiciales, en primer lugar tenemos que leer nuestra póliza para ver si cubre la defensa jurídica o tenemos que pagar nosotros un abogado de nuestro bolsillo. Muchos aconsejan abrir un proceso penal además del civil de reclamación de daños, pero eso es una decisión personal. En cuanto a la defensa jurídica contratada, si no nos gustara el abogado de nuestra compañía podemos elegir otro, ya que según la ley, “todo asegurado tiene derecho a la libre elección de abogado y procurador”. Eso sí, algunas compañías sólo pagan un porcentaje de la minuta del abogado de nuestra elección.
En ambos casos y una vez en casa, hay que dar el parte del accidente a nuestra compañía de seguros lo antes posible, pues la mayoría de las aseguradoras fijan un plazo máximo de siete días para hacerlo. Por supuesto, para que éste nos cubra tendremos que estar al corriente de pago o que, como mucho, haya pasado menos de un mes desde el vencimiento de la póliza, en cuyo caso la compañía pagará los daños si renovamos el contrato.
Por último y aunque no es muy frecuente, podríamos tener problemas con nuestra propia compañía aseguradora. Éstos pueden venir porque, en caso de daños muy severos del coche, quieran pagarnos su valor venal en lugar de repararlo. Y también podría pasar que, aunque tengamos contratada la defensa jurídica, la compañía decida no emprender acciones legales porque no las ve viables. En ambos casos, es necesario contar con la asistencia de un abogado que nos asesore sobre los pasos a seguir.
Texto: Fernando Carrión