La grandeza de un pequeño fabricante
13/06/2008
Si uno tuviera en cuenta exclusivamente lo práctico que puede ser un coche posiblemente nunca se compraría un Porsche, pero si se valora el nivel de satisfacción que aporta conducir uno de estos modelos, entonces todo el mundo desearía tener uno.
Y es que la filosofía que Ferry Porsche aplicó a la marca fue la de fabricar los coches que le gustaría conducir: deportivos, potentes, bellos, intemporales… Por eso la nave de un antiguo aserradero de la localidad austriaca de Gmünd, donde Porsche traslada en 1944 su agencia de diseño huyendo de los constantes bombardeos sobre Stuttgart, pronto empezaría a ser una auténtica fábrica de sueños. De ella salió el primer deportivo Porsche, el 356 Número 1, que recibía su homologación oficial como vehículo de calle el 8 de junio de 1948. Como buen deportivo su motor estaba ubicado en posición central, era un propulsor de origen Volkswagen de 35 CV con el que lograba una velocidad máxima de 135 kilómetros por hora. Aunque de este modelo sólo se fabricó uno, supuso el inicio de la producción del Porsche 356 en sus versiones Coupé y Cabriolet.
Dos años más tarde cuestiones logísticas hacen que la compañía regrese a Stuttgart. Por aquel entonces se habían fabricado 52 Porsche 356 y el precio de la versión Coupé era de 10.200 marcos. A finales de 1951 la producción había aumentado a un total de 1.364 unidades y el 3 de abril de 1962 sale de la cadena de montaje la unidad número 50.000. Ese mismo año comienza el desarrollo del sucesor del 356. Un proyecto denominado internamente Typ 901. Así que en septiembre de 1963 debuta en el Salón del Automóvil de Francfort el prototipo del nuevo Porsche 901 y solo un año más tarde se presenta el modelo de serie. Pero como Peugeot tenía reservados los derechos de utilizar denominaciones con cifras de tres dígitos y un cero en medio, Porsche se vio obligado a cambiar el cero por un uno, dando lugar así a la denominación del auténtico icono de la marca: el Porsche 911.
Texto: Cristina Mallenco
En la cuerda floja: principio del resurgimiento
En 1992 apunto estuvo Porsche de perder su independencia. Pero la salvación le vino en gran medida en 1996 de la mano del Boxster, fruto de la nueva dirección de la compañía capitaneada por Dr. Wendelin Wiedeking. El nuevo roadster biplaza supuso para muchos poder acceder al exclusivo “mundo” Porsche, y para la marca significó un impulso hacia el futuro. El lanzamiento del Cayenne también marcó un hito en la historia de Porsche, pues con este todoterreno deportivo consiguieron revolucionar el segmento de los SUV de lujo. El Cayman también fue una apuesta ganadora ya que cubría un hueco entre el Boxster y el 911.
El próximo año Porsche lanzará el nuevo Panamera, una berlina deportiva de cuatro plazas. Y también tendrá listo para abrir al público su nuevo museo en Stuttgart, en el que se incluyen unas instalaciones con capacidad para reconstruir hasta 60 vehículos clásicos a la vez.
El lado femenino de Porsche
En Porsche son conscientes de que aproximadamente el 90 % de sus clientes son hombres pero no por ello se resisten a conquistar al público femenino. Ya que consideran que muchas mujeres no contemplan a Porsche dentro de sus opciones a la hora de cambiar de coche porque conservan la antigua creencia de que son deportivos radicales y difíciles de conducir. Claro que nadie puede mantener esta idea después de conducir uno. Por eso, hace algunos años que Porsche España viene organizando un evento exclusivo para mujeres “comunicadoras” con ánimo de que puedan experimentar en sus propias carnes las sensaciones al volante de distintos modelos de la gama Porsche y así, ir deshaciendo el mito. Porque deportividad y seguridad son perfectamente compatibles. De hecho pocos coches trasmiten la sensación de confianza, aplomo y estabilidad en la medida que lo hace un Porsche. Basta un mínimo de experiencia en la conducción y de sensibilidad para apreciarlo.
Y siguiendo con las falsas creencias ¿hay algo más femenino que la sensibilidad?.
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